martes, 27 de abril de 2021

¿Será la noche...?

 Deja que la lluvia te moje el rostro mientras las luces de la ciudad se apagan lentamente,

mientras caminas por entre sus pasajes cubiertos de murales y casas mal pintadas, 

deja que la noche te acurruque en su insomnio silente, 

deja que la suerte tome parte importante de tu destino, 

que los perros ahúllen junto a tu silencio, 

que las cunetas rotas y sucias calienten tus difusas penas, 

entrégate a caminar por ese espacio denso y oscuro,

que casi como un sueño te regala un momento oculto y secreto.



¿Qué pasará esta noche?

¿Qué será de todo cuando la noche me haga suyo, 

cuando no exista más que un recuerdo de mis penas 

esparcidas por los rincones de las fachadas casi derrumbadas?


¿Habrá acaso algún secreto que me libre de este loco delirio de abandono?


La noche entrega respuestas que no son respuestas, 

palabras que se convierten en sentires profundos, 

la noche tiene otro rostro oculto, 

tiene muchos rostros que son indiferentes a las historias, 

la noche no sabe de paseos de la mano, 

sabe de placeres atrevidos, 

la noche es más profunda y siniestra, 

la noche está sola, 

y yo transito la noche,

y en esta soledad nos declaramos cómplices de las preguntas, 

preguntas jamás contestadas, 

preguntas eternas y borrosas que se queman en la pipa de algún pastero, 

en la fogata negra del vagabundo errante, 

en la desesperación del sol, 

en la poesía rota de los perros callejeros.


La noche es mía y sus preguntas son los hilos 

que me amarran a la angustia.


¿Será la noche el paso que mata al niño?, 

¿Qué desnuda al ser adulto

triste y desesperanzado y lo presenta ante la vida, 

ante mil amaneceres que responder sin voz,

A quedarse mirando como nace el sol a lo lejos 

y nada se puede hacer al respecto?


Y esperar el día como si fuera la desgracia 

cayendo sobre el deber de ser alguien, 

mientras dentro de uno mismo, 

el niño llora desangrado esperando el abrazo eterno del silencio.


¿Será la noche el espacio de no ser más que el silencio flotando 

entre los astros que observan como se muere el tiempo?

lunes, 19 de abril de 2021

Hoy donde miro hay espejos

 Hoy donde miro hay espejos


Me miro en el reflejo de los charcos

que dejó la lluvia,

como una fotografía azul,

en donde la luz quedó

capturada distorcionadamente

por el movimiento del agua

en la suciedad negra de las calles


y todo es tan triste.


Oculto del brillo 

que deja quemada mi sombra, 

abrazo los rituales perdidos

en busca de salvación,

como si estar conmigo mismo

no bastase para entender

que todo se aleja

para luego volver 

desdobladamente

a atravesar el espacio

y mostrar que nada es tan terrible

después de todo.


Evolucionan los rostros

lentamente hacia mi mismo,

veo espejos en todas partes,

espejos que reflejan lo que indolentemente

dejo afuera, para luego

alegar soledad.


Que hipócrita es el dolor 

de la ilusión.


Vuelve la lluvia y los espejos,

el negativo de la luz

se hace materia en mí

y refleja lo difamado

de las cosas inútiles

que existen para convencernos

de que solo somos

lugares humanos.


Celebro mis derrotas

 En este impulso de luz

celebro mis derrotas

y tomo mi sangre

como tomo el aire

antes del vacío,

la vuelvo leve ante el reflejo

y abrazo mis ojos

que lloran por todo:

por el mundo

por los placeres y el vino

por el hombre inventado

y los nombres 

que no alcanzo a terminar de pronunciar.


Se acaba el límite

para las líneas amarillas

que atraviesan mis venas

y me recuerdan la descomposición

de mis queridos hongos 

que crecen sobre los miedos,

miedos de la gente del mañana.


¿Dónde ha ido el cuerpo

que todo lo aguanta?


Rezumando está la Luna

que habita mi cuero

y expulsa de mí fluidos bellos

que dibujan sombras 

que me abrazan, me contienen,

y yo les hablo, les doy las gracias,

al negativo de mi propia materia,

y allí por fin

la caída.


Celebro esta derrota

una más

que me recuerda

que soy inmortal.