Y me engañaré diciendo:
"Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días".
¿Que me sigo diciendo
a éstas absurdas horas de la noche?
Luchando, el frío
quiere entrar por la ventana
golpea con cruel nostalgia
y me dice que acá
estoy solo.
Mientras imagino
un mundo lleno de fantasmas
que caminan en círculos
por los edificios de 3 pisos
y de vez en cuando
atraviesan la calle roja,
tu debes dormir,
o quien sabe,
quizás desvelas como yo
imaginando fantasmas
recorrer tu antiguo
pueblo peñaflorino.
Fantasmas que nos visitan
en cada cosa que hacemos
en cada rostro que vemos
en cada gesto íntimo
en cada palabra tierna
que oímos de quienes
nos aman, y que nos duelen
como el invierno
cuando las pronuncian.
¿Que hago acá
pensándote tan dolorosamente?
Si tu atuendo sigue hermoso,
vistiendo el recuerdo
de paseos largos
por tierras amadas y extrañas,
añoradas por el futuro
en donde plantaríamos álamos,
tendríamos la hoguera,
el pan amasado, el agua caliente,
y la sombra de los lirios
dibujarían serenos,
en el antejardín,
símbolos que solo nosotros
podríamos leer.
Más vuelvo al golpe en la ventana
y a los fantasmas recorriendo
una y otra vez, día tras día
las mismas calles,
en busca de nuevos rostros,
de nuevos días.
Mientras pasa el tiempo
te escribiré poemas
recordándote por un segundo
todo el amor que nos tenemos
pero no servirá de nada
pues el tiempo no está
de nuestro lado,
ni mucho menos
lo vivido.
Y repito:
"Vendrán nuevos días,
vendrán nuevos días
vendrán nuevos días,
pero no nuevos rostros."
No hay comentarios:
Publicar un comentario