lunes, 4 de mayo de 2020

El punto más hondo

Llorar mientras se mira la ventana cerrada,
de algún edifico antiguo,
pensando en que lugar
se habrá metido éste
chiquillo de mierda,
que me debe la vida.

El padre llora también
pero no mira la ventana
mas bien mira el suelo
derrotado
y la mano que lo consuela
es irreal para él,
tan irreal como
los pedazos de medusas muertas
en la orilla de la playa,
esas que te decían
que eran lagañas,
más bien lágrimas de ballena
y tú preguntabas ingenuo:

"Por que lloran las ballenas?

La madre también llora
y nadie sabe que está mirando,
ni por que está llorando.

Y dentro de todo ésto:

Ser el punto más hondo
inexplorado
abandonado
descartado
rechazado
en ese valle al que llaman familia.

Ser amante miedoso
bandido de la nada
amigo del silencio
y del vino
o la cerveza
y seguir llorando
por que nada alcanza
y las luces se apagan
se prenden
se apagan
se prenden

se apagan.

Y en la cabeza
se siguen apagando luces
de un edificio antiguo
donde viven familias
y madres y padres
e hijos
que siguen mirando por la ventana
a pesar de que las luces
se siguen apagando
y el llanto no cesa
y aún no aparece
el chiquillo ese,
que nos debe la vida.

Ser el punto más hondo
en donde no hay edificios
ni madres
ni padres
ni amigos
ni amantes.

Solo ventanas,
Valles
llantos
y un chiquillo de mierda
que anda perdido.

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